Ser
civilizado no cuesta mucho, pero no serlo puede resultar de alto costo para su
empresa.
Invariablemente, nos hemos visto en la necesidad de acudir a la oficina de
alguien o de recibir en la nuestra. Qué cierta es la célebre frase de Francisco
de Quevedo “te reciben según te presentas, te despiden según te comportas”.
Siempre que se ingresa a una oficina, lo correcto es saludar a quienes se
encuentren en ella. Esta regla rige para todas las personas, desde el portero
hasta el gerente general.
La forma de comportarse en la oficina de otra persona no es diferente de la
forma de comportarse cuando estamos de visita en una casa. Si es usted quien va
a otra oficina es el “invitado”. Si es usted quien llama a alguien a su oficina
es el “dueño de casa”.
Así es que como invitado no debe hacer visitas sorpresa; tampoco debe “tomarse”
el escritorio de la otra persona y llenarlo de papeles o poner sobre el su
cartera o maletín o exigir conexión para su computador portátil. Independiente
de la jerarquía existente, tome asiento después que su anfitrión se lo indique,
y si este no lo hace, pregúntele amablemente si puede sentarse. Es de muy mal
gusto permanecer más tiempo que el estimado inicialmente para la reunión; si
quedan temas pendientes, lo lógico es fijar una nueva. Es bastante cómodo
llevar o enviar previamente por correo electrónico una Pauta de Reunión con los
puntos a tratar. Sea puntual, aunque se trate de visitas a otro departamento de
la misma empresa.